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Empezar a Crear la Relacin MadreHijo

Wow, cí³mo pasa el tiempo. Recuerdo los primeros dí­as con mi bebé. Fueron algo precioso. Redefinieron el amor para nosotros y nos convirtií³ en familia. Aunque fue amor a primera vista, nos tomí³ un tiempo conocernos el uno con el otro y aprender a adaptarnos a esta nueva e increí­ble vida juntos. Tal vez estí¡s embarazada o recién tuviste a tu primer hijo.

Estí¡ bien preguntarse cí³mo serí¡ esta nueva relacií³n. Pronto descubrimos que muchas de las cosas que hací­amos en nuestro dí­a a dí­a como jugar, comer, tomar un baí±o o ir a dormir nos ayudaron a crear un ví­nculo que aíºn continíºa fortaleciéndose. Rí¡pidamente me di cuenta que estar cerca le tranquilizaba. Tal vez porque solo podí­a ver a muy poca distancia. Pero lo bonito fue que permanecer cerquita nos ayudí³ a vincularnos inmediatamente.

En sus primeros dí­as, mis palabras no parecí­an significar nada para él. Pero descubrí­ un lenguaje diferente. El lenguaje del tacto. Todo lo que necesitaba decirle lo podí­a hacer a través de mis caricias. Alimentarlo ocupa gran parte del tiempo que pasamos juntos los primeros meses. Independientemente de que elijas darme pecho o biberí³n, es un momento superespecial para estar cerca y una oportunidad increí­ble de conectarte con él.

Su carita cuando tení­a hambre era la cosita mí¡s hermosa. Rí¡pidamente se convirtií³ en una de mis cosas favoritas; especialmente en la noche, cuando estí¡bamos los dos solos. También me encantí³ compartir esta experiencia con sus papí¡ y darles la oportunidad de conectarse. Me encantaba jugar con sus deditos inventí¡ndome juegos como este puerquito se fue al mercado. También le dibujaba una carita de payaso rozí¡ndole con mis dedos.

Tení­a casi cinco semanas cuando vi su primera sonrisa. Y no pasí³ mucho tiempo mí¡s hasta que empezí³ a interactuar conmigo. Jugí¡bamos al cocí³ y nos reí­amos muchí­simo. Encontramos el momento del baí±o un poquito difí­cil al principio. Tratando de aprender a mantenerlo segura con una mano, lavarlo con la otra y, al mismo tiempo, mantenerlo calentito pero no demasiado. Tomí³ un tiempo, pero al final lo conseguimos y se convirtií³ en otro de mis momentos favoritos.

Con mi bebé. A mi bebé le encantaba estar envuelto en su cobija. Por eso fui tan feliz al descubrir un paí±al que hací­a lo mismo. Estos paí±ales poseen lados superelí¡sticos, son muy suaves y de los mí¡s absorbentes. Por eso, lo mantienen cí³modo y seco para ayudar a proteger su piel tan delicada. Ademí¡s, tení­an una lí­nea azul superíºtil. Aparecí­a delante para avisarnos que el paí±al estaba mojado.

Después de baí±arlo, descubrí­ que una buena manera de relajarlo era darle un masaje por su cuerpito con pequeí±os movimientos circulares en sus bracitos y piernitas. Le encantaba. Si decides hacerlo, asegíºrate de encontrar un sitio cí³modo y seguro. Poco a poco establecimos una rutina para ir a dormir, acurrucí¡ndolo en mi cuello o en mi pecho para acunarlo. El calor de su piel, su olor, su respiracií³n.

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