Gestante Precoz

Marta madre adolescente Versin Larga Cada Vi

A los 16 aí±os llevaba dos aí±os con un chico y me quedé embarazada. Serí¡n cosas que pasan, no puede ser que esté embarazada. Esto no le pasa a nadie. Hasta los dos meses no lo supieron mis padres, solo lo sabí­a yo y el chico con el que estaba. Primero se lo conté a mi madre, al principio reaccioní³ diciendo de todo,.

Pero la verdad es que muy bien, me apoyí³ muchí­simo. Mi padre cuando se lo conté salií³ de la habitacií³n sin decir absolutamente nada, y luego ya, después de un buen rato me dijo que dejase de llorar, que no se lloraba por estas cosas y que tení­a que asumir las consecuencias de lo que habí­a hecho. Marta recibií³ el apoyo de su familia y de muchas de sus amigas. .pero sintií³ miedo.

Yo no sé ser madre, claro, yo veí­a a mi madre y decí­a es que estoy a aí±os luz de ella, ¿cí³mo voy a cuidar yo de una nií±aé A una nií±a de diecisiete aí±os le dices ahora, dejas de beber y en verano no sales, obviamente, con una tripa de no sé cuantos quilos, no sales. Yo me querí­a ir a estudiar fuera,.

Querí­a hacer muchas cosas. Yo veí­a que desde que me habí­a quedado embarazada todas mis decisiones no eran, yo quiero hacer no sé que, era yo quiero hacer esto, pero tengo una hija. ¿Por qué no abortasteé Estaba embarazada pues ya estí¡, después de un embarazo ya viene un nií±o, no hay otra opcií³n. Bueno, sí­, que lo mates, pero vamos.

Después de un embarazo viene un nií±o, pues ya estí¡. ¿Por qué has decidido tener una hijaé, no, ¿por qué has decidido tener relaciones a los diecisiete aí±osé Esa tiene que ser la pregunta, no por qué has decidido tener una hija. La nií±a viene después y es sí­ o sí­. La decisií³n es antes. Y entonces, ¿las relaciones sexuales en las adolescentesé.

Cada acto tiene unas consecuencias, tíº estudias una carrera y después trabajas, ¿noé, ¿por qué no estudias una carrera a los tres aí±os, porque a los tres aí±os después no puedes trabajar, no tienes la capacidad para eso. No estí¡s preparada, porque si de las relaciones viene un nií±o y no estí¡s preparada para tener un hijo El hijo no lo has decidido tíº, pero tener relaciones sí­.

No tomes una decisií³n si no vas a poder afrontar las consecuencias de esa decisií³n. Si tíº no vas a poder a poder afrontar las consecuencias de tener relaciones sexuales no tomes esa decisií³n. Marta asumií³ las consecuencias y todo merecií³ la pena Es que no saben lo que es ver a tu hijo. Es increí­ble.

Carlos M Gorriarn UPyD Aborto no se puede imponer por ley una moral particular

Nuestro grupo va a votar a favor de esta peticií³n de retirada de este anteproyecto de ley por razones que voy a explicar ahora, aunque también le quiero decir a la Sra. Valenciano que nosotros consideramos que es una cuestií³n que afecta a hombres y mujeres, no sí³lo a mujeres. Los derechos de las mujeres es un asunto que concierne a toda la sociedad, a todos los que estamos aquí­, no sí³lo a las mujeres, por supuesto, como lo serí­a sí­ fuera una cuestií³n que ataí±iera sí³lo los hombres. Respecto al fondo del debate, que creo que es lo que importa, lo cierto es que este debate tendrí­a una forma distinta si siguiéramos una mí¡xima moral de Immanuel kant que viene muy bien al caso. Dice que es muy importante tratar a los demí¡s como fines en sí­ mismos y no como medios para nuestros objetivos. Si tratamos a las mujeres embarazadas que se enfrentan al dilema de interrumpir su embarazo como medios a favor de nuestro objetivo polí­tico, lo que estamos haciendo es, desde luego, pervertir no solamente la legislacií³n democrí¡tica, sino también la ética en la que pequen inspirarse. í‰sta es una cuestií³n que hay que abordar a la hora de hacer una ley del aborto o de mejorar o de cambiar una que existe. Desde nuestro punto de vista, el entrar en un debate sobre la ley vigente actual sobre la interrucií³n voluntaria del embarazo solo puede tener dos objetivos: mejorar la seguridad jurí­dica a la propia ley y aumentar la libertad.

De las mujeres embarazadas y que quieran, o no, interrumpir su embarazo. Y sin embargo ese no es el objetivo del anteproyecto de ley que nos ha presentado el Gobierno. Hay que decir, y esto es muy lamentable, que es un P.L. que trata a las mujeres como de sujetos menores de edad que no tienen capacidad de decidir por sí­ mismas y que deben ser tuteladas por terceros, por expertos lo que es un arranque completamente inaceptable para un P.L. Pero, ademí¡s, incluso se da la paradoja en este anteproyecto de que si la mujer finalmente no respetarí¡ lo que la legislacií³n establece ni siquiera se le considera responsable. Es, realmente, un tratamiento que pretendiendo ser benévolo no es otra cosa que paternalista y, desde luego, introduce una desigualdad inaceptable para nuestro grupo, desde el punto de vista ético y polí­tico, de las mujeres respecto a los hombres. Es decir. una relacií³n de interioridad. En una sociedad plural como la nuestra existen diferentes éticas rivales aceptables dentro de lo que es la democracia, pero que no estí¡n de acuerdo en cuestiones como esta que nos afecta. Y, sin embargo, Uds. han optado por la íºnica ví­a que choca frontalmente con lo que es la democracia y el pluralismo: pretenden que una ley del Estado adopte una moral particular como la moral píºblica que debe gobernar las decisiones personales de las personas. En este caso estamos hablando de interrupciones voluntarias de embarazo. Hablamos de millones de casos diferentes, distintos, personales, que ninguna ley va a poder, nunca, reducir a una cuestií³n elemental. Lo íºnico que la ley puede hacer ante esta situacií³n es despenalizar la decisií³n que tomen de acuerdo con determinadas condiciones.

Nuestro grupo, como ya hemos explicado en varias ocasiones, lo que propone es, precisamente, una ley de plazos que establezca un perí­odo de tiempo de 14 semanas o algo superior para que las mujeres puedan decidir si deciden o no, por sus propias razones, y bajo su propia responsabilidad, interrumpir su embarazo sin tutela ni del gobierno, ni de ninguna administracií³n, ni de expertos impuestos. Esto es lo fundamental desde nuestro punto de vista. Y que, ademí¡s, contemple la posibilidad de que haya razones médicas para que después de este plazo pueda haber situaciones especiales también de interrupcií³n voluntaria. Esto serí­a lo esencial y, en nuestra opinií³n, lo íºnico acorde con una sociedad plural y pluralista. Todo lo demí¡s: poner supuestos, condicionar los plazos, tutelar mediante criterios supuestamente clí­nicos o cientí­ficos lo que las mujeres pueden hacer introduce la inferioridad jurí­dica de las mujeres, lo cual es inaceptable. Ademí¡s introduce la pretensií³n, igualmente inaceptable, de que es el Estado el que adopta una moral particular privada como moral píºblica obligatoria para todo el mundo. Y eso no se puede consentir ni tolerar de ninguna manera. La íºnica manera de hacer frente a esta cuestií³n es desde un punto de vista estrictamente laico, lo que no significaba que vaya contra ninguna moral tradicional, ni contra las convicciones de nadie, sino que, precisamente, prescinda de todo lo que tiene que ver con creencias morales, religiosas o de otro tipo en una legislacií³n que lo que tiene que hacer es legislar para todo el mundo de ninguna manera es tolerable esta idea que estí¡ constantemente en el fondo de este anteproyecto de que se legisla para un sector concreto, con una moral concreta que se presupone por razones puramente arbitrarias.

Que Uds.sabrí¡n cuí¡les son, pero a los demí¡s no nos interesan tienen que ser la guí­a moral del resto de la sociedad. Eso es fundamentalismo, totalitarismo o intervencionismo. Yo prefiero creer que sencillamente es un delito intervencionista y que Uds. mismos harí¡n lo que esperamos todos que hagan: guardar en un cají³n este anteproyecto de ley para que no se acabe tramitando por completo aquí­, porque este Parlamento no puede tramitar ni apoyar leyes, sin cometer un fallo de principios en lo que son sus fines, que pretendan imponer una moral privada al conjunto de la sociedad, por respetable que a Uds. les parezca. Por eso apoyamos la propuesta de retirada. No quiero concluir mi intervencií³n sin hacer un comentario que me parece obligado sobre el hecho de que a propuesta del grupo socialista tenemos que votar en urna una cuestií³n como ésta. Nos parece un fraude. Los ciudadanos tienen derecho a saber qué es lo que votamos cada uno de nosotros. No es una cuestií³n de conciencia, es una cuestií³n polí­tica qué es lo que pensamos respecto de este anteproyecto de ley, si apoyamos o no su retirada. Exactamente igual que si se llegara a tramitar tendrí­an que saber qué enmienda votamos, en qué condiciones y cí³mo votamos al conjunto de la ley. La verdad es que es un dí­a bastante triste para aquellos que confunden la ética con la polí­tica y, al final, la polí­tica con cualquier otra cosa. Muchas gracias.

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