Embarazo Precoz Introduccion Desarrollo Conclusion

La inversin en salud sexual y reproductiva en el mundo en desarrollo

En la íºltima década se logrí³ un extraordinario avance en el mejoramiento de la salud de mujeres y recién nacidos en los paí­ses en desarrollo. Hacer que el embarazo y parto sean seguros para las mujeres de todo el mundo es una meta alcanzable. pero todaví­a queda mucho por hacer. Este aí±o, cerca de trescientas mil mujeres morirí¡n por causas relacionadas con el embarazo; y alrededor de tres millones de recién nacidos no superarí¡n su primer mes de vida. Demasiadas mujeres todaví­a no tienen acceso a los servicios esenciales que necesitan para proteger su salud y la de sus recién nacidos; carecen, por ejemplo, de los chequeos de rutina durante el embarazo y de la atencií³n a complicaciones.

Durante el parto. Y. hay doscientos veinticinco millones de mujeres que desean evitar el embarazo, pero no estí¡n usando un método moderno de anticoncepcií³n. La mayorí­a de estas mujeres viven en los paí­ses con mayor pobreza en el mundo. Por todo esto, invertir en anticoncepcií³n es de crucial importancia. Ayudar a que las mujeres puedan programar y espaciar sus embarazos significa menos embarazos no planeados y menos partos de alto riesgo, así­ como menos abortos inducidos, que muchas veces se practican de manera insegura en los paí­ses en desarrollo. Reducir los embarazos no planeados también hace mí¡s accesible el mejoramiento de la atencií³n materna y del recién nacido.

Si se lograra satisfacer completamente la necesidad de anticoncepcií³n moderna, el costo de proveer servicios de salud a todas las mujeres embarazadas y recién nacidos, se reducirí­a significativamente. Por cada dí³lar adicional gastado en servicios anticonceptivos, el costo de la atencií³n relacionada con el embarazo se reduce en $1.47. La plena satisfaccií³n de las necesidades tanto de anticonceptivos como de atencií³n al embarazo tendrí­a resultados espectaculares. Entre estos resultados, lo mí¡s significativo serí­a reducir radicalmente las muertes de mujeres embarazadas y recién nacidos. Esto serí­a un enorme logro. Pero. también hay otras importantes brechas.

En la prestacií³n de los servicios de salud, que urgentemente necesitan atencií³n. En el mundo en desarrollo, alrededor de una de cada tres mujeres embarazadas que viven con el VIH no recibe los medicamentos necesarios para proteger a sus recién nacidos de la infeccií³n. Como resultado, unos ciento treinta mil infantes nacerí¡n con VIH este aí±o. Si estas mujeres recibieran tratamiento, casi todas esas infecciones podrí­an evitarse. Toda mujer tiene derecho a recibir la atencií³n de salud que necesita no solamente para sobrevivir. sino para progresar. Proveer los servicios de salud sexual y reproductiva que todas las mujeres necesitan, requerirí­a mí¡s que duplicar el gasto actual; sin embargo, esto se reduce.

A solamente veinticinco dí³lares por mujer por aí±o en el mundo en desarrollo. Con esta modesta cantidad, todas las mujeres podrí­an tener la gama completa de servicios que necesitan para hacer realidad ese derecho a los servicios de salud. Tales servicios no solamente salvan vidas y mejoran la salud y el bienestar de las familias; sino que también reducen la pobreza y crean sociedades mí¡s productivas. Cuando uno hace cuentas, hay que preguntarse: ¿Cí³mo podemos conformarnos con menosé.

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